Microbio. Raiber González

Raiber González Hechavarría propone construir una narración alrededor de la experiencia de creación y descomposición de una imagen. Desde la penumbra y el silencio se va abriendo paso el sonido, recreando una experiencia sinestésica donde el movimiento se traduce en rumor. Una vez introducida la danza, pretende trasladar al público la experimentación de un estado entre sensación y contenido. Esta obra está dividida en dos partes, tanto en lo formal como en lo conceptual, ya que precisa marcar el punto donde deja de ser analógica y comienza a ser digital.

Este experimento tiene un fondo pictórico e incorpora un guiño a Jackson Pollock, a Yves Klein, Nam June Paik y a la madre del autor, Olivia, de forma especial, que cuando ejercía de profesora de biología “logró desatar en mi imaginación con cada nueva teoría e hipótesis a todas mis bestias y a sus realidades sensibles”, explica Raiber González.

A nivel técnico una cámara de vídeo conectada a un proyector lanza de manera ininterrumpida la imagen sobre la misma superficie donde es capturada. Este proceso en tiempo real genera el feedback sobre el cual comienza este experimento. Quartz composer, Osculator, Garage Band y Akai LPD8 para Macintosh son la base de la segunda fase de este experimento, en el que el movimiento generado por una estructura gráfica envía señales MIDI a una biblioteca de sonido.

 

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